El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Entretanto, Inocencio XI se irritó como nunca: negó bulas a todos los obispos y a todos los abates comendatarios nombrados por el rey: por lo que, al fallecer este papa en 1689, había veintinueve diócesis en Francia que no tenían obispos. No por ello dejaban esos prelados de percibir sus rentas, pero no se atrevían a hacerse consagrar, ni a desempeñar las funciones episcopales. Cobró nueva vida la idea de nombrar un patriarca. La querella de las franquicias de los embajadores en Roma, que terminó de enconar las heridas, hizo pensar que había llegado por fin el momento de establecer en Francia una Iglesia católica-apostólica, que no sería, en modo alguno, romana. El procurador general de Harlai y el abogado general Talon lo dieron a entender claramente cuando apelaron; por considerarla un abuso, en 1687, de la bula contra las franquicias y arremetieron contra la obstinación del papa. que dejaba a tantas iglesias sin pastores, pero el rey no consintió jamás en dar ese paso, que era más fácil de lo que parecía.