El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La casa de Austria alejó a esas religiones de sus Estados en la medida de lo posible. A España casi no se acercaron. Fueron extirpadas a sangre y fuego de los Estados del duque de Saboya, que habían sido su cuna. Los habitantes de los valles piamonteses padecieron, en 1655, lo que los pueblos de Merindol y de Cabrieres sufrieron en Francia durante el reinado de Francisco I. El duque de Saboya, príncipe absoluto, exterminó la secta en su país en cuanto le pareció peligrosa: no quedan de ella más que algunos débiles retoños, ignorados entre las rocas que los encierran. Los luteranos y los calvinistas no causaron grandes perturbaciones en Francia durante el gobierno firme de Francisco I y de Enrique II: pero en cuanto se debilitó y fue un gobierno compartido, las querellas de religión se hicieron violentas. Los Condé y los Coligny, que se hicieron calvinistas porque los Gu isa eran católicos, trastornaron el Estado a cual más y mejor. La ligereza y la impetuosidad de la nación, el furor de la novedad y el entusiasmo hicieron, durante cuarenta año, del pueblo más civilizado un pueblo de bárbaros.