El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Este estado de incandescencia se prolongó en el reino durante algunos años más. El gobierno tomó casi siempre partidos débiles y vacilantes: debió por ello sucumbir, pero la desunión de los rebeldes salvó a la corte. El coadjutor, tan pronto amigo como enemigo del príncipe de Condé, se ganó la enemistad de una parte del parlamento y del pueblo; tuvo la osadía de servir a la reina enfrentándose-al príncipe, y, a un mismo tiempo, de ultrajarla obligándola a alejar al cardenal Mazarino, quien se retiró a Colonia. La reina, por una contradicción muy común a los gobiernos débiles, se vio obligada a aceptar tanto sus servicios como sus ofensas y de elevar al cardenalato a ese mismo coadjutor instigador de las barricadas, que no sólo forzó a la familia real a salir de la capital sino que la sitió.