El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Pero con el célebre edicto que revocó el de Nantes parecía que se trataba de conseguir un resultado fatalmente opuesto al fin perseguido. Se quería hacer volver a los calvinistas del reino al seno de la Iglesia. Gourville, hombre muy prudente, al ser consultado por Louvois, le propuso, como es sabido, que se encarcelara a todos los ministros y que sólo se dejara en libertad a quienes, comprados con pensiones secretas, abjuraran en público e hicieran más por realizar la unión que los misioneros y los soldados. En lugar de seguir este hábil consejo político, se ordenó, en el edicto, que salieran del reino, en el término de quince días, todos los ministros que no querían convertirse. Se necesitaba estar ciego para pensar que expulsando a los pastores una gran parte del rebaño no los seguiría. Era confiar demasiado en el propio poder y conocer mal a los hombres, creer que todos esos corazones lacerados v todas esas imapinaciones exaltadas nnr la idea del martirio, sobre todo en las comarcas meridionales de Francia, no se expondrían a todo para ir al extranjero a hacer pública su constancia y la gloria de su destierro, siendo tantas las naciones que, envidiosas de Luis XIV, les tendían los brazos a esas caravanas de fugitivos.