El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El calvinismo debía, necesariamente, producir guerras civiles y sacudir los cimientos de los Estados. El jansenismo sólo podía suscitar querellas teológicas y guerras de pluma, ya que, una vez rotos por los reformadores del siglo XVI todos los lazos con los que la Iglesia romana mantenía atados a los hombres, considerado como idolatría lo que tenía de más sagrado, y abierto las puertas de sus claustros y puesto sus tesoros en manos de los seglares, era preciso que uno de los dos partidos pereciera a manos del otro. En efecto, en ningún país la religión de Calvino y de Lutero apareció sin provocar persecuciones y guerras. Pero como no atacaron en lo más mínimo a la Iglesia, no discutieron los dogmas fundamentales ni amenazaron los bienes, y escribieron sobre cuestiones abstractas, unas veces contra los reformadores, otras contra las constituciones de los papas, los jansenistas no tuvieron prestigio en ninguna parte; y han terminado por ver a su secta despreciada en casi toda Europa, aunque haya tenido algunos partidarios muy respetables por su talento y por sus costumbres.
