El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Fuera por temor de comprometerse, por fatiga de examinar tales sutilezas, o bien por indiferencia y por desprecio a las tesis de Lovaina, las setenta y seis proposiciones fueron condenadas en bloque, por heréticas, reveladoras de herejía, malsonantes, temerarias y sospechosas, sin especificar nada ni entrar en ningún detalle. Este método es el de un poder supremo y deja poco margen a la disputa. Los doctores de Lovaina se encontraron en situación embarazosa al recibir la bula; había, sobre todo, una frase en la que una coma, según donde se la colocara, condenaba o toleraba algunas opiniones de Michel Baïus. La universidad mandó em isa rios a Roma para que el Santo Padre les hiciera saber dónde era necesario poner la coma. La corte de Roma, que tenía otros asuntos que atender, envió, por toda respuesta a esos flamencos, un ejemplar de la bula en el que no había absolutamente ninguna coma. Lo guardaron en los archivos. El gran vicario, llamado Morillon, dijo que era necesario aceptar la bula del Papa, aunque hubiera errores. Morillon tenía razón desde el punto de vista político, porque es, en verdad, mejor admitir cien bulas erróneas que reducir a cenizas cien ciudades como han hecho los hugonotes y sus adversarios. Baïus dio oídos a Morillon y se retractó pacíficamente.