El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Las opiniones de los hombres dependen de los tiempos, de los lugares y de las circunstancias. Mientras tenían en prisión a madame Guyon, que había desposado a Jesucristo en uno de sus éxtasis y que a partir de entonces no le rezaba a los santos porque decía que la señora de la casa no debía dirigirse a los criados; en ese tiempo, digo, solicitaban a Roma la canonización de María de Agreda, que había tenido más visiones y revelaciones que todos los místicos juntos; y, para colmo de las contradicciones de que este mundo está lleno, perseguían en la Sorbona a esa misma religiosa de Agreda, a quien se quería hacer santa en España. La universidad de Salamanca condenaba a la Sorbona, que a su vez condenaba a la primera. Era difícil decir cuál de las dos partes incurría en mayor absurdo y desvarío; lo indudable es que no podía caber mayor absurdo que darle a las extravagancias de esta clase la importancia que todavía tienen a veces.[455]