El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Este entusiasmo no les pareció sincero a los numerosos amigos de Fénelon. Los cortesanos pensaron que era un ardid de cortesano. Costaba trabajo creer que, en el fondo, un hombre como Bossuet juzgara una herejía funesta la quimera piadosa de amar a Dios por sí mismo. Tal vez fuera de buena fe su odio por esa devoción mística, y más todavía, el odio secreto que le tenía a Fénelon, y tal vez, confundiendo el uno con el otro, llevara de buena fe la acusación contra su colega y antiguo amigo, pues tal vez se figuraba que las delaciones que deshonran a un militar, honran a un eclesiástico, y que el celo por la religión santifica los procederes cobardes.
El rey y madame de Maintenon le consultan en seguida al P. de La Chaise; el confesor contesta que el libro del arzobispo es muy bueno, que ha edificado a todos los jesuitas y que sólo los jansenistas lo desaprueban. El obispo de Meaux no era jansenista pero había nutrido su espíritu en sus excelentes escritos.[456] Los jesuitas no lo querían, y tampoco él los quería.