El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Quiso tener una conversación con el nuevo arzobispo sobre sus principios de política. Fénelon, imbuido de sus ideas, le hizo entrever al rey una parte de las máximas desarrolladas después en los pasajes del Telémaco que se refieren al gobierno; máximas que están más cerca de la República de Platón que de la manera con que se debe gobernar a los hombres. El rey, después de esta conversación, dijo que habla hablado con el espíritu más bello y más quimérico de su reino.
El duque de Borgoña llegó a saber lo que el rey había dicho. Poco tiempo después se las repitió a M. de Malezieu, su profesor de geometría. M. de Malezieu me las contó y el cardenal de Fleury me las ha confirmado.
Después de aquella conversación el rey creyó sin esfuerzo que Fénelon era tan novelesco en materia de religión como en política.
También es cierto que el rey estaba resentido personalmente con el arzobispo de Cambrai, pues Godet des Marais, obispo de Chartres, que gobernaba a madame de Maintenon y Saint-Cyr con el despotismo de un director, envenenó el corazón del rey. El monarca convirtió en principal preocupación esta disputa ridícula, de la cual no entendía nada.[458] Era, indudablemente, bien fácil dejar que cayera por su propio peso; pero hacía tanto ruido en la corte que vio en ella una intriga más que una herejía. Éste fué el origen verdadero de la persecución desatada contra Fénelon.