El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Después de haber sido vencido en las disputas escolásticas, quizá le hubiera convenido más no mezclarse en lo absoluto en las querellas del jansenismo; sin embargo, tomó parte en ellas. En otro tiempo, el cardenal de Noailles había tomado contra él el partido del más fuerte; el arzobispo de Cambrai procedió de igual manera. Creyó que volvería a la corte y que sería consultado; tanto le cuesta al espíritu humano desligarse de los asuntos que en cierta ocasión han nutrido su inquietud. Sus deseos, sin embargo, eran moderados, como sus escritos; y al final de su vida despreció incluso todas las controversias: semejante en esto sólo al obispo de Avranches, Huet, uno de los hombres más sabios de Europa, que al término de sus días reconoció la vanidad de la mayor parte de las ciencias, y la del espíritu humano. El arzobispo de Cambrai (¡quién lo creería!) parodió un aire de Lulli, de la manera siguiente:
Jeune j étais trop sage,
Et voulait trop savoir:
Je ne veux en partage
Que badinage,
Et touche au dernier âge
Sans rien prévoir.