Micromegas
Micromegas El ministro más joven, llamado Onadase, que tenÃa más talento que los demás, dijo que el oráculo se referÃa sin duda a alguna peregrinación devota y que se ofrecÃa para ser acompañante de la princesa. El consejo fue de su opinión, pero todos querÃan hacer de escuderos. El rey decidió que la princesa podrÃa ir a trescientas parasangas en el camino de Arabia, a un templo cuyo santo tenÃa fama de conseguir felices casamientos a las doncellas, y que serÃa el decano del consejo quien la acompañara. Tras aquella decisión se fueron a cenar.
En medio de los jardines, entre las cascadas, se elevaba un salón ovalado de trescientos pies de diámetro, cuya bóveda azul sembrada de estrellas representaba todas las constelaciones con los planetas, cada una en el lugar que le correspondÃa, y aquella bóveda giraba al igual que el cielo gracias a unas tramoyas tan invisibles como las que dirigen los movimientos celestes. Cien mil antorchas, encerradas en cilindros de cristal de roca, iluminaban el exterior y el interior del comedor.
Un aparador en gradas contenÃa veinte mil fuentes de oro y frente al aparador otras gradas estaban ocupadas por músicos. Otros dos anfiteatros estaban repletos de frutas de todas las estaciones y de ánforas de cristal donde brillaban todos los vinos de la tierra.
