Micromegas

Micromegas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hacía ya mucho tiempo que la sin par Formosante se había ido a acostar. Había hecho que colocaran junto a su cama un naranjo en una caja de plata para que se posara su pájaro. Tenía las cortinas echadas, pero ningún deseo de dormir. Su corazón y su imaginación estaban demasiado despiertos. El gentil desconocido se aparecía ante sus ojos: lo veía disparando una flecha con el arco de Nemrod, lo contemplaba cortando la cabeza al león, recitaba su madrigal, y al final lo veía huir de la multitud, montado en su unicornio. Entonces prorrumpía en sollozos y gritaba entre lágrimas: «Ya no lo veré más, no volverá.

—Si volverá, señora, le respondió el pájaro desde lo alto de su naranjo; ¿puede uno haberos visto y no volver a veros?

—¡Oh, cielos! ¡Oh, potencias eternas! ¡Mi pájaro habla perfecto caldeo!» Diciendo estas palabras, corre las cortinas, tiende sus brazos hacia él, se arrodilla en la cama: «¿Sois acaso un dios bajado a la tierra? ¿Sois el gran Ormuz oculto bajo ese hermoso plumaje? Si sois un dios, devolvedme a ese apuesto mozo.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker