El circulo carmesi
El circulo carmesi —Bueno, yo tengo que salvar mi pellejo, ¿no es cierto? Y supongo que es mejor decir toda la verdad. Él me dijo que Marl lo estaba chantajeando, que éste tenÃa algunas cartas suyas en su caja fuerte y me ofreció mil si podÃa hacerme con ellas. Ésa es la verdad. Y después me dejó caer que Marl guardaba una elevada suma de dinero en su casa. No dijo exactamente eso, pero fue lo que me dio a entender. SabÃa que habÃa estado encerrado por robo, pues habÃa hecho averiguaciones sobre mÃ, y me dijo que yo era el hombre que él necesitaba. Bueno, entonces fui a echar un vistazo al lugar, y la operación se me antojó bastante difÃcil: siempre habÃa criados en la casa, excepto cuando Marl llevaba amigas a cenar —guiñó un ojo—. Nunca hubiera aceptado el trabajo de no ser por una señorita que trabaja en el banco y de la que Marl se habÃa encaprichado.
—¿Thalia Drummond? —sugirió Parr.