El circulo carmesi
El circulo carmesi —En efecto, señor —dijo Flush asintiendo—. Fue lo que podrÃamos llamar una intervención de la providencia el que Marl se hubiera enamorado de ella. Cuando me enteré de que la habÃa invitado a cenar, pensé que se me presentaba una oportunidad para entrar. Me pareció dinero regalado cuando descubrà que habÃa cerrado su cuenta en el banco. Abrà la caja fuerte (eso fue fácil) y encontré un sobre, pero no contenÃa papeles, sino sólo una fotografÃa de un hombre y una mujer sobre una roca. Creo que era una fotografÃa de algún sitio en el extranjero, porque habÃa muchas montañas de fondo, y parecÃa que él la empujaba y ella se sujetaba a un arbusto. Puede que fuera una de esas escenas cinematográficas. De todas maneras, la quemé.
—Ya veo —dijo el inspector Parr—. ¿Y eso es todo?
—Eso es todo, señor. No encontré ni rastro del dinero.
A las siete de la tarde, con una orden de arresto en el bolsillo y acompañado de dos detectives, el inspector Parr tocó el timbre en la entrada del bloque de apartamentos en que Brabazon tenÃa fijada su residencia.