El circulo carmesi
El circulo carmesi Este hombre, a quien la muerte habÃa acechado en las áridas llanuras del Kalahari[9], que habÃa removido el cieno del rÃo Vale[10] en busca de diamantes ilusorios, que habÃa visto esfumarse sus reclamaciones sobre sus propiedades en Klondike[11], habÃa hecho frente a demasiados peligros reales como para sentirse gravemente asustado por la amenaza del CÃrculo CarmesÃ. Por el momento, el motivo de su inquietud estaba basado en un peligro más tangible, no para él mismo, sino para su hijo.
—Tengo plena confianza en tu buen juicio, Jack —dijo—, de modo que no te sientas ofendido por nada de lo que voy a decirte. Nunca me he metido en tus diversiones ni he cuestionado tu sensatez…, pero… ¿crees estar actuando acertadamente ahora?
El joven comprendió.
—¿Te refieres a la señorita Drummond, padre?
El anciano hizo un gesto afirmativo.
—Es la secretaria de Froyant… —comenzó el joven.
—Ya sé que es la secretaria de Froyant, y no hay nada de malo en ello. Pero la cuestión es, Jack, si sabes algo más de ella.
El joven enrollaba su servilleta pausadamente; su cara enrojeció y en torno a su mandÃbula se marcó un extraño gesto que divirtió secretamente a Jim.