El circulo carmesi
El circulo carmesi —Precisamente, he venido a hablarte de Flush —dijo—. Hay rumores de que quieren empaquetarle cargos de asesinato, pero tú sabes que él no ha cometido ningún asesinato.
—¿Qué yo lo sé? ¿Por qué deberÃa saberlo? —preguntó Thalia—. Ni siquiera me enteré de que estaba en la casa hasta que leà los periódicos por la mañana. ¡Una se sorprende de la maravillosa habilidad de la prensa para obtener esa clase de primicias!
Milly Macroy no habÃa acudido allà para hablar de la profesión periodÃstica. Fue directamente al asunto que le interesaba, que era Flush Barnet y sus perspectivas más inmediatas, como Thalia ya habÃa supuesto.
—Drummond, no me voy a pelear contigo —dijo.
—Eso me complace —replicó Thalia—, pero no termino de ver la razón por la que debiéramos pelearnos.
—Puede que la haya y puede que no —dijo la señorita Macroy irónicamente—. La cuestión es ésta: ¿qué vas a hacer por Flush? Tú conoces a todos esos peces gordos, y trabajas para ese cerdo de Yale —dijo, casi silbando—. Fue Yale quien puso a Parr sobre la pista del trabajo de Marisburg Place; Parr no tiene cerebro suficiente como para descubrirlo él solo. ¿Has estado trabajando con Yale todo el tiempo?