El circulo carmesi
El circulo carmesi —No me hagas reÃr —dijo Thalia desdeñosamente—. Cierto es que ahora trabajo para Yale, si se le puede llamar trabajo a escribir sus cartas y ordenar su mesa. Pero ¿de qué peces gordos estás hablando? ¿Y qué puedo hacer yo por Flush Barnet?
—Puedes ir a ver al inspector Parr y contarle la vieja historia de siempre —dijo Macroy—. Ya lo tengo todo preparado. Puedes decir que Flush estaba colado por ti, que te vio entrar en la casa, te siguió y después no pudo salir.
—¿Y qué hay de mi juvenil reputación? —replicó Thalia con descaro—. No, Milly Macroy, tenÃas que haber pensado algo más elegante. Y, en cualquier caso no creo que lo acusen de asesinato, a juzgar por lo que dijo Derrick Yale esta mañana.
Se levantó y comenzó a dar vueltas lentamente por la habitación, con las manos a la espalda.
—Además, ¿qué intereses me unen a mà con tu novio? ¿Por qué tendrÃa que tomarme la molestia de hablar por él?
—Yo te diré por qué.
La señorita Macroy se levantó y, con las manos en jarras, le dirigió una mirada fulminante a Thalia.