El circulo carmesi
El circulo carmesi —Porque, cuando el caso Brabazon siga adelante, no habrá nada que me impida subir al estrado de los testigos para tirar de la manta sobre cómo hacÃas dinero fácil cuando eras secretaria de Brab. ¡Vaya, señoritinga! ¡Parece que eso te ha espabilado!
—Cuando el caso Brabazon siga adelante… —dijo Thalia despacio—. ¿Por qué? ¿Acaso han cogido a Brabazon?
—Le echaron el guante anoche —contestó la muchacha triunfante—. Fue Parr quien lo detuvo. Yo estaba en la comisarÃa haciendo averiguaciones sobre un dinero que Flush habÃa dejado para mÃ, cuando lo trajeron.
—Brabazon preso —dijo TalÃa lentamente—. ¡Pobre Brab!
Macroy la contemplaba a través de sus pestañas entrecerradas. Nunca le habÃa gustado Thalia Drummond, y ahora la odiaba. También le tenÃa miedo: habÃa algo siniestro en aquella extraña frialdad. A continuación, Thalia habló.
—Haré lo que pueda por Flush Barnet —dijo—. No porque tenga miedo de que subas al estrado de los testigos (de toda la sala de justicia, ése es el lugar en donde te sentirÃas más incómoda, Macroy), sino porque ese pobre diablo es inocente del asesinato.
Milly Macroy tragó saliva al oÃr aquella descripción de su amado.