El circulo carmesi
El circulo carmesi AsÃ, Harvey Froyant estaba muy bien equipado para proseguir las investigaciones hasta el final, ahora que ya le habÃan abierto el camino. HabÃa amasado su considerable patrimonio comprando y vendiendo tierras en todos los paÃses del mundo. HabÃa logrado reunir una fortuna de siete cifras sin ningún capital inicial, gracias a su participación personal en los negocios. Claro que no habÃa logrado todo esto quedándose en una oficina y confiando en subalternos: tuvo que hacer innumerables desplazamientos, investigaciones pertinaces y afanosos sondeos en la vida privada de los gestores; una particularidad que, sin saberlo, habÃa compartido con James Beardmore.
De modo que Froyant se ocupó de su propio caso con diligencia, y no informó de sus intenciones ni a Yale ni a Parr.
Como Heggitt habÃa dicho, resultó bastante sencillo seguir la pista del billete, al menos durante tres etapas. Las investigaciones del señor Froyant lo condujeron sucesivamente a un cambista del Strand, a una oficina de turismo y finalmente a un banco muy respetable. Allà recibió numerosas atenciones, pues era la sucursal de uno de los bancos con el que mantenÃa relaciones comerciales.