El circulo carmesi
El circulo carmesi Poco a poco se dibujó una sonrisa en el rostro de Parr.
Yale añadió:
—Y esta vez no se trata de psicometría, porque da la casualidad de que sé que procede del señor Johnson, de Mildred Street.
Yale se rió entre dientes ante la vacía expresión del inspector Parr y, cuando se quedaron solos, le explicó:
—He podido enterarme de que usted ha descubierto el lugar al que se mandaban todos los mensajes del Círculo Carmesí. Yo, por el contrario, he estado al corriente de su existencia durante mucho tiempo, y he leído todos los mensajes enviados al Círculo Carmesí. El señor Johnson me contó que usted estaba investigando y le pedí que le diera una detallada explicación en el sobre que usted le remitió.
—¿De modo que ha sabido de su existencia todo el tiempo? —preguntó Parr lentamente.
Derrick Yale asintió.
—Sé que los mensajes enviados al Círculo Carmesí iban dirigidos a este pequeño vendedor de periódicos y que un muchacho iba a buscarlos todos los días a primera y última hora. Para mí es humillante confesar que nunca he sido capaz de descubrir a la persona que se los roba del bolsillo.