El circulo carmesi
El circulo carmesi —Ya le dije hace tiempo que ella nos llevarÃa hasta el CÃrculo Carmesà —dijo Yale con calma—, y estoy seguro de que más tarde o más temprano mis predicciones se harán realidad. Hace casi dos meses persuadà a nuestro amigo, el que lleva la tienda de periódicos adonde van dirigidas las cartas, de que me permitiera echar un primer vistazo a todas las misivas dirigidas a Johnson. Me costó un poco convencerlo, porque nuestro vendedor de periódicos es un hombre muy honesto, una persona muy recta, pero mi experiencia me dijo, y seguramente la suya también, que basta sugerir a alguien que está prestando su ayuda a la justicia para inducirlo a cometer las deslealtades más indignantes. Me tomé la libertad de insinuarle, sin llegar a decirlo explÃcitamente, que yo pertenecÃa al cuerpo de policÃa; espero que no le importe.
—A veces pienso que usted deberÃa estar en el cuerpo —dijo Parr—. ¿De manera que Thalia Drummond está en contacto con el CÃrculo CarmesÃ?
—Voy a mantenerla a mi servicio, por supuesto —dijo Yale—. Cuanto más cerca la tenga, menos peligrosa será.
—¿Por qué se ha ido Froyant al extranjero? —preguntó Parr.
El otro se encogió de hombros.