El circulo carmesi
El circulo carmesi Posiblemente, nada de lo que Yale había hecho antes, ninguna demostración de sus dotes que realizara, había desconcertado tanto al apacible inspector Parr como esta exposición de la transferencia de los pensamientos; se alarmó, e incluso se asustó. Aún estaba profundamente desconcertado cuando llegó una llamada telefónica de Harvey Froyant.
—¿Es usted, Parr? Quiero que venga a mi casa. Traiga con usted al señor Yale. Tengo que comunicarles algo muy importante.
El inspector Parr colgó el auricular pausadamente.
—Y ahora, ¿qué diablos es lo que sabe? —dijo, hablando para sí mismo, mientras que los ojos de Yale, que no habían dejado de observar al inspector mientras hablaba, brillaron durante un instante con un extraño destello.
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