El circulo carmesi
El circulo carmesi Repentinamente se dio la vuelta y salió de la habitación. Cuando el señor Parr, tras conversar un poco más con Yale, salió también al despacho exterior, ella levantó la mirada y frunció el entrecejo.
—¡Hay ocasiones, inspector, en que verdaderamente lo odio! —dijo con vehemencia.
—Me sorprende usted —replicó el inspector Parr.