El circulo carmesi
El circulo carmesi La jefatura de policía estaba en entredicho. La desagradable profusión de páginas que los periódicos habían dedicado a la última de las tragedias asociadas al Círculo Carmesí, los debates parlamentarios propuestos por la prensa, no menos que las conferencias a puerta cerrada que estaban teniendo lugar en la jefatura de policía y las reservas de los colegas de trabajo del señor Parr, constituían una serie de siniestras señales que el comisario no había dejado de tener en cuenta.
No había periódico que no hubiera publicado una lista completísima de los delitos imputados al Círculo Carmesí, y ninguno dejaba de mencionar directamente el hecho irrefutable de que, desde el inicio de la actividad del Círculo, el inspector Parr había estado al frente de los diversos casos.
Pidió permiso para ir a investigar a Francia, y le fue concedido. Durante los pocos días que duró su ausencia, sus superiores comenzaron a hacer los preparativos para nombrar a su sucesor. Parr sólo contaba con un amigo dentro de la jefatura, y, curiosamente, se trataba del coronel Morton, el comisario que estaba a cargo del departamento de Parr.