El circulo carmesi
El circulo carmesi El misterio de la visita no se desveló hasta que Parr bajó a desayunar a la mañana siguiente. Jack estaba de pie frente a la chimenea, leyendo un papel arrugado que parecía haber sido arrancado del lugar en que lo habían pegado. Su tamaño era similar al de un pequeño cartel, escrito a mano con caracteres de imprenta. Antes de saber su contenido, Parr supo que se trataba de un mensaje del Círculo Carmesí.
—¿Qué piensa de esto? —preguntó Jack, volviéndose ante la llegada del detective—. Hemos encontrado una docena de estos carteles pegados o clavados en los árboles de la avenida, ¡y éste estaba pegado bajo mi ventana!
El detective leyó:
«La deuda de su padre aún no nos ha sido pagada. La consideraremos abonada si persuade a sus amigos Yale y Parr de que cesen en sus actividades».
Debajo, escrito en caracteres más pequeños, evidentemente añadidos después, se leía lo siguiente:
«No haremos más demandas a particulares».
—De modo que estaba pegando carteles —dijo Parr, de manera abstraída—. Ya me extrañaba a mí que llegara y se fuera tan pronto.
—¿Lo vio usted? —preguntó Jack sorprendido.
—Sólo alcancé a verlo fugazmente. Yo sabía que iba a aparecer, desde luego, pero esperaba consecuencias más sorprendentes —dijo el detective.