El circulo carmesi
El circulo carmesi El dÃa cuatro del mes habÃa pasado y Derrick Yale seguÃa vivo. Comentó el asunto nada más entrar en el despacho que el inspector Parr y él ocupaban conjuntamente.
—A propósito —dijo—, me he quedado sin mi dÃa de pesca.
Parr refunfuñó.
—Es mejor que se le haya estropeado su dÃa de pesca a que lo perdamos de vista —dijo—. Estoy absolutamente convencido de que, si hubiera realizado ese viaje, no habrÃa vuelto jamás.
Yale se echó a reÃr.
—Tiene usted una fe tremenda en el CÃrculo Carmesà y en su capacidad para mantener sus promesas.
—La tengo…, hasta cierto punto —dijo el inspector sin apartar la mirada de la carta que estaba escribiendo.
—Tengo entendido que Brabazon ha declarado ante la policÃa —dijo Yale, al rato.
—Sà —dijo el inspector—. No ha resultado muy informativa, pero ha sido una declaración al fin y al cabo. Ha admitido que durante una buena temporada estuvo cambiando el dinero que el CÃrculo Carmesà estafaba a sus vÃctimas, aunque mantiene que no era consciente de ello. También ha detallado su iniciación en el CÃrculo, tras la cual actuó como agente consciente.