El circulo carmesi
El circulo carmesi —¿Va a acusarlo del asesinato de Marl?
El inspector Parr negó con la cabeza.
—No disponemos de pruebas suficientes para eso —dijo.
El inspector Parr secó la tinta de su carta, la dobló y la introdujo en un sobre.
—¿Qué ha descubierto en Francia? Hasta ahora no he tenido la oportunidad de hablar con usted sobre ello.
Parr se recostó en su silla, buscó su pipa y la encendió antes de responder.
—Casi tanto como lo que descubrió el pobre Froyant —dijo—. A decir verdad, seguí una línea de investigación muy próxima a la suya, relacionada principalmente con Marl y sus maldades. Ya sabe que formaba parte de una banda criminal en Francia, y que él y su compañero, Lightman (creo que ése era su nombre), fueron condenados a muerte. Lightman debería haber muerto ajusticiado, pero los verdugos hicieron una chapuza y fue enviado a la isla del Diablo, o a alguno de esos penales franceses, donde murió.
—Se escapó —dijo Yale tranquilamente.
—¡Diablos! —Parr alzó la vista—. Personalmente, estoy mucho más interesado en Marl que en Lightman.
—¿Habla usted francés, Parr? —inquirió Yale de repente.