El circulo carmesi
El circulo carmesi Este suceso de la omnipresencia y de los portentosos recursos del Círculo Carmesí es muy desconcertante, particularmente en estos momentos, cuando las vidas de los ministros del Gabinete continúan amenazadas por esta misteriosa banda».
Yale lanzó una mirada a su reloj. Eran las once y media. Miró luego nuevamente a los periódicos y vio que su sirviente le había traído una última edición de uno de los diarios de la tarde. Saltó fuera de la cama en un segundo y, sin esperar a dar fin al desayuno, salió disparado hacia la jefatura, donde halló al inspector Parr de un humor excelente, en exceso, teniendo en cuenta las circunstancias.
—¡Pero esto es increíble, Parr! ¡Es imposible! ¡Tiene que contar con cómplices en la cárcel!
—Eso es exactamente lo que pienso —dijo Parr—. Le dije al comisario esas mismas palabras: que tiene que contar con cómplices en la cárcel. Si no —añadió tras una pausa—, ¿cómo pudo salir?
Yale lo miró con recelo. No parecía éste el momento ni la ocasión para hablar frívolamente, y el tono del inspector Parr era indudablemente frívolo.