El circulo carmesi
El circulo carmesi Yale no se molestó en averiguar más detalles de los que ya había leído y tomó un taxi para ir a su oficina, adonde no había ido desde hacía ya dos días.
La fuga de Thalia Drummond era una cuestión mucho más seria de lo que Parr parecía sospechar. ¡Parr! A Derrick Yale se le ocurrió un pensamiento terrible. ¡John Parr! Un hombre obstinado y con cara de mentecato…
¡Era inadmisible! Sacudió la cabeza, pero puso a funcionar su cerebro, con toda la resolución de que era capaz, en la tarea de ir recomponiendo, fragmento a fragmento, cada incidente en que el inspector Parr hubiera figurado, hasta que por fin dijo:
—¡Imposible! —murmuró de nuevo, mientras subía ensimismado las escaleras de su oficina, después de rechazar el ofrecimiento del botones para tomar el ascensor.