El circulo carmesi
El circulo carmesi —Eso se debe a que su padre no tiene tanta experiencia —dijo el detective—, pero me he enterado de que visitó al inspector jefe Parr y éste pensó que corrÃa un peligro considerable.
Jack rió, a pesar de sus temores.
—¿Cómo pueden conciliarse el león y el cordero? —preguntó—. No imaginaba que la jefatura de policÃa tuviera en alta estima a detectives privados como usted, señor Yale…
—Admiro a Parr —dijo Yale lentamente—. Es lento, pero meticuloso. Me han dicho que es uno de los hombres más concienzudos del cuerpo, y sospecho que sus jefes no lo han tratado bien respecto al último asesinato del CÃrculo CarmesÃ. Prácticamente le han dicho que tendrá que presentar su dimisión si no consigue acabar con el CÃrculo CarmesÃ.
Mientras hablaban, la silueta del señor Beardmore habÃa desaparecido en la penumbra de un bosquecillo situado en el linde de la finca.
—Trabajé con él en el último asesinato del CÃrculo —prosiguió Derrick Yale—, y me sorprendió…
Se detuvo y los dos hombres se miraron: el sonido no dejaba lugar a dudas. Era un disparo, claro y cercano, y venÃa del bosque. En un instante Jack habÃa saltado la balaustrada y corrÃa por la pradera, seguido de Derrick Yale.