El circulo carmesi
El circulo carmesi —¿Cerca de la casa? —preguntó Yale, sobresaltado. El fornido hombre afirmó con la cabeza.
—Mi teorÃa es —prosiguió— que alguien que querÃa advertir a Beardmore escribió esta nota y la llevó a la casa tras la caÃda de la noche. El viejo debió recibirla, ya que la quemó. Encontré las cenizas en el lugar donde los criados vierten la basura.
Se escuchó una leve llamada en la puerta.
—Jack Beardmore —musitó Yale.
Jack Beardmore mostraba los efectos del angustioso perÃodo que habÃa tenido que soportar. Hizo un gesto de saludo a Parr y se dirigió a Yale con la mano extendida.
—Supongo que no hay novedades… —dijo, en tono interrogativo, y, volviéndose hacia el otro, prosiguió—: Ayer estuvo usted en casa, señor Parr. ¿Encontró algo?
—Nada que merezca la pena —contestó Parr.
—Acabo de ver al señor Froyant, que está en la ciudad[25] —dijo Jack—, pero no fue una visita muy acertada, dado su penoso estado de nervios.
No explicó que la parte insatisfactoria de su visita era que no habÃa visto a Thalia Drummond, pero sólo uno de los dos hombres adivinó el motivo de su decepción.
Derrick Yale le habló del arresto que habÃa hecho.