El circulo carmesi
El circulo carmesi Sacó una cartera del bolsillo y Derrick Yale vio cómo sacaba de ella un pedazo de papel al que evidentemente habían intentado prender fuego, pues sus bordes estaban quemados. Yale lo tomó entre sus manos.
—¿Dónde encontró esto? —preguntó.
—Lo saqué ayer con un rastrillo de un montón de cenizas en la casa de los Beardmore —contestó Parr.
La nota estaba escrita en grandes caracteres y en ella podía leerse:
«Usted solo
Yo solo
Pabellón B
Soborno»
—¿Usted solo…, yo solo… —leyó Yale—, Pabellón B…, soborno…?
Movió la cabeza a un lado y a otro.
—No entiendo una palabra.
Sostuvo el trozo de papel en la palma de su mano y volvió a sacudir la cabeza.
—Tampoco recibo impresión alguna —dijo—. El fuego destruye el aura.
Parr volvió a guardar cuidadosamente el trozo de papel en su cartera y se la guardó en el bolsillo.
—Hay otra cosa que me gustaría contarle —dijo—. Alguien que calzaba botas puntiagudas y fumaba puros estuvo en el bosque. Encontré cenizas de puro en un pequeño hueco y su pisada en uno de los arriates.