El circulo carmesi
El circulo carmesi Jack asintió; se encontraba demasiado abatido para hablar y sentÃa un absurdo deseo de escapar y esconderse.
—Eso no puede hacerse —dijo el inspector Parr con decisión. Se acababa de convertir en un policÃa convencional—. Voy a visitar a Froyant para comprobar si este artÃculo se empeñó con su consentimiento.
—Entonces lo hará por su cuenta —dijo Jack, irritado.
No podÃa soportar la idea de ser testigo de una humillación semejante para la chica. Era monstruoso y resultaba cruel por parte de Parr, le dijo a Yale cuando estuvieron solos.
—¡La chica no serÃa capaz de cometer un robo tan vil, como piensa ese estúpido cretino! ¡Ojalá no hubiera atraÃdo la atención sobre ella!
—Fue él quien la vio primero —apuntó Yale y, colocando su mano en el hombro del joven, dijo—: Jack, creo que está usted está un poco nervioso. ¿Por qué está tan interesado en la señorita Drummond? Es cierto que —dijo repentinamente— ha debido verla mucho cuando estaba en casa, ya que la finca de Froyant linda con la suya, ¿no es as�
Jack asintió.