El circulo carmesi
El circulo carmesi —No deberÃa haber venido —dijo ella, casi con vehemencia—. ¿Cómo se enteró? ¿Quién se lo contó? —ParecÃa ajena a la presencia del inspector, pero por primera vez desde su arresto, mostraba algún signo de emoción contenida. Un color se le iba y otro se le venÃa y su voz comenzó a temblar cuando continuó—: Siento que se haya enterado de este asunto, señor Beardmore, y también lamento profundamente que haya venido —dijo.
—Pero no es verdad —la interrumpió él—. ¿Pretende que me crea eso, Thalia? Es una conspiración, ¿verdad? Una conspiración que trata de arruinarla… —Su voz prácticamente se habÃa convertido en una súplica, pero ella negó con la cabeza.
—No hubo ninguna conspiración —replicó ella tranquilamente—. Yo robé al señor Froyant.
—Pero ¿por qué? ¿Por qué? —preguntó él, con desesperación—. ¿Por qué usted…?
—Siento no poder darle un porqué —contestó ella con el esbozo de una sonrisa en sus labios—, salvo que necesitaba el dinero y eso es razón suficiente. ¿Acaso no lo es?
—Nunca lo creeré —el rostro de Jack estaba rÃgido y sus ojos grises la contemplaban con firmeza—. Usted no es la clase de persona que se rebajarÃa a cometer un robo.