El circulo carmesi
El circulo carmesi Una hora después de la marcha del detective, el señor Marl seguía acurrucado en un sillón, con la cabeza entre las manos.
¡El Círculo Carmesí!
Era la primera vez que entraba en contacto, aunque remotamente, con aquella organización de chantajistas, y ahora éstos habían irrumpido en sus pensamientos de manera tan violenta que todas sus previsiones se veían trastornadas.
—Esto no me gusta —musitó, mientras se incorporaba con dificultad para encender la luz en la oscurecida habitación—. Creo que ahora ha llegado mi turno.
Pasó el resto de la tarde examinando sus registros bancarios, operación que resultó muy reconfortante. Podría sacar un poco más de jugo, y después…