El circulo carmesi
El circulo carmesi Derrick Yale sólo acudió al banco en una ocasión. Ella lo habÃa visto antes, cuando era huésped de los Beardmore y, aunque no lo hubiera visto allÃ, lo habrÃa reconocido gracias al retrato del famoso detective que habÃa aparecido en los periódicos.
No consiguió saber a qué habÃa ido, pero mirándolo furtivamente desde la oficina privada de que disponÃa gracias a su posición de secretaria privada del señor Brabazon, lo vio hablar con uno de los cajeros a través del mostrador y notificó puntualmente el suceso al CÃrculo CarmesÃ.
No obstante, el inspector Parr no acudió, como tampoco lo hizo Jack Beardmore. No querÃa pensar demasiado en Jack. No le resultaba un tema agradable.
En sus horas de ansiedad, John Brabazon, el austero e imponente presidente del banco Seller, tenÃa un pequeño tic caracterÃstico. Sus blancas manos trataban de perderse en el cabello crespo y tupido que le crecÃa en la parte posterior de la cabeza. Durante un instante enrollaba un rizo en su dedo Ãndice, para después deslizar lánguidamente las yemas de los dedos por la calva de la parte superior, hasta apoyarlos en la frente. En esos momentos, con la cabeza inclinada y los dedos en la frente, parecÃa sumido en oración.