El hombre siniestro
El hombre siniestro —Le extrañará a usted que le haya preguntado quién era Amery, y ahora voy a aclararle el misterio. Déjeme que le diga antes que con mis palabras pongo el banco en sus manos. Estoy preocupadÃsimo desde que hemos hecho ese descubrimiento, y no puedo decirle lo que he sufrido pensando si debÃa o no hacerle a usted esta confesión. En la caja de Amery habÃa algo más que dinero: habÃa un voluminoso sobre, sellado y lacrado, que tenÃa escritas estas palabras: «Pruebas contra Hallam, para ser empleadas en beneficio de S. en caso necesario». Éstas eran las palabras, amigo mÃo: «Pruebas contra Hallam». Ahora bien, ¿quién es S? Yo no soy un hombre curioso, pero le juro a usted que en este caso habrÃa dado una cantidad enorme de dinero por poder romper aquellos sellos del sobre.
El doctor se quedó lÃvido, mientras el otro proseguÃa: