El hombre siniestro

El hombre siniestro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Jessie Dame le siguió, volviendo poco después, emocionada y diciendo a su amiga que había servido de testigo para el acta de la declaración, que mister Tupperwill se había podido sentar en la cama y que estaba hablando de volver a su casa.

—A mí me parece —siguió diciendo luego la romántica muchacha— que la teoría de ese hombre sobre el asesinato es la verdadera. Y digo «asesinato», porque, aunque no llegó a cometerse, hubo intención de realizarlo. Mister Tupperwill, al ver que dos desconocidos agredían a un tercero, intervino, y entonces le hirieron.

Se oyeron pasos, y en la puerta apareció mister Tupperwill, pálido y cojeando.

—¡Un poco de coñac le haría a usted bien, amigo mío! —dijo Amery, que había entrado detrás del banquero—. ¡Espere un instante!

De un armario sacó una botella y un vaso, y vertió líquido hasta la mitad de éste, ofreciéndoselo al herido.

—¡Ah, coñac, muchas gracias, muchas gracias! Yo hubiera querido hacer otra declaración… Tenía que haber descrito al pobre hombre que ha sido atacado por esos malhechores y…

—Pero ¿no dice usted que no le ha visto la cara, mister Tupperwill?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker