El hombre siniestro
El hombre siniestro —A menos que podamos comprobar que poco antes del crimen, esa muchacha habĂa comprado dos onzas de láudano en casa de un droguero.
—¿Cómo es eso…? ¿Qué quiere usted decir?
—Me refiero al láudano que fue hallado en la botella medio vacĂa que encontramos junto a mister Tarn, y de cuyo contenido habĂa estado bebiendo mister Tarn toda la noche como si fuera coñac —respondiĂł Bickerson—. ¡Buenas tardes!