El hombre siniestro
El hombre siniestro Aligeraron el trabajo porque empezaba a caer la tarde y Elsa no querÃa estar allà cuando se hiciera de noche. Luego, lanzando una mirada a su alrededor, con esa melancolÃa con que nos despedimos de los sitios donde hemos vivido mucho tiempo, la muchacha empezó a bajar las escaleras. Después cerraron la puerta, entregó la llave al pasante del abogado y se despidió de la asistenta, que la abrazó llorosa y emocionada. Subió al taxi y dio una orden al chófer, perdiendo pronto de vista la casa de su tutor.
Se hizo conducir al hotel, donde dejó parte de su equipaje, y después de pagar la cuenta, ordenó al chófer que la llevara a Herbert Mansion, a casa de Louise. No podÃa atrasar por más tiempo su visita a Trene Hallam, aunque la hacÃa con una sensación de algo.
Se hizo conducir al hotel, donde dejó parte de su equipaje, y después de pagar la cuenta, ordenó al chófer que la llevara a Herbert Mansion, a casa de Louise. No podÃa atrasar por más tiempo su visita a Trene Hallam, aunque la hacÃa con una sensación de algo tan desagradable como inevitable.