El hombre siniestro
El hombre siniestro —¡Siéntese, mister Tarn! —le interrumpió Amery.
Maurice obedeció mecánicamente.
—Mister Tarn —dijo luego—, yo soy nuevo en esta casa; debà haber venido aquà hace ocho meses, al producirse la muerte de mi tÃo y pasar la empresa a mis manos. HabÃa ciertas cosas que no comprendÃa, y ahora empiezo a comprender. Yo miraba a la casa Amery & Amery como una empresa que podrÃa muy bien funcionar sin mÃ; pero nunca pude pensar que la casa Amery resultara un enemigo mÃo.
Maurice Tam miró al otro con ojos agrandados por el espanto, y al fin pudo decir:
—¿Qué quiere decir? ¿Un enemigo, mayor Amery? ¡La verdad, no le comprendo a usted!
—¿Qué es la Stanford Corporation?
Esta pregunta, que el mayor Amery hizo a bocajarro, causó en Tarn el efecto de un tiro. Maurice, sobrecogido de espanto, no pudo contestar. Amery prosiguió: