El hombre siniestro
El hombre siniestro Amery volvió a su despacho, y pasó el resto de la noche intentando ordenar sus papeles. Pero el legajo más importante, el archivo definitivo, había desaparecido. Lo comprendió en el momento que, al regresar a casa, había visto su despacho abierto. Es más: lo había adivinado después del incidente de esa noche con Stillman. Mañana iría muy temprano a su oficina. Allí guardaba documentos tan importantes o más que los robados, y era preciso evitar que sucediera lo mismo con ellos.