El hombre siniestro
El hombre siniestro Cuando salió del despacho, fue al hospital a ver a Feng Ho.
Los médicos le permitieron ver al chino, que estaba mucho mejor.
—Tengo perforado un pulmón —dijo el chino—. Estoy muy grave.
—¡No! —repuso la muchacha, dándole ánimos—. Los médicos dicen que pronto estará bien. Oiga. Feng Ho, ¿cuándo ha visto usted al mayor por última vez?
—Anoche, miss. ¿No ha ido a la oficina?
—No.
—En ese caso. Tupperwill debe saber dónde está.
Elsa se asombró.
—¿Cómo Tupperwill? ¿El banquero?
—SÃ, el banquero, el banquero —insistió el chino—. Mister Tupperwill es una persona muy peligrosa, y está en contacto con Soyoka, el famoso comerciante de drogas, miss Marlowe.
—¿Es posible? ¿Mister Tupperwill? ¡Un señor tan honorable!
—¡Nada de eso, amiga mÃa! Le parece a usted… Usted es muy joven. ¡Ya conocerá el mundo!
—¿Se lo ha dicho usted a mister Bickerson?