El hombre siniestro
El hombre siniestro —¡Qué extraño! Yo he visto al banquero esta mañana, y me ha dicho que ha pasado la noche en Brighton, y que no ha vuelto hasta las nueve.
Poco después, el detective, después de haber hecho nuevas diligencias, se puso al habla por teléfono con Scotland Yard, llamando a Wille.
—Este caso se hace cada vez más extraño, mister Wille —le informó—. Acabo de ver a mistress Hallam, y me ha dicho que anoche entraron ladrones en su casa, y que por poco la matan; luego, al volver en sĂ, se encontrĂł allĂ al mayor Amery, que se llevĂł a miss Marlowe. ÂżQuĂ© le parece?
—Todo eso concuerda con lo que nos ha dicho la muchacha —dijo el superintendente.
—Bien. Me han dicho que Feng Ho, el chino, salió detrás de su jefe, y poco después el doctor Hallam. He intentado ver al doctor, pero no lo he encontrado.
—Si que es extraño el caso —dijo el jefe—. Póngase en contacto conmigo con frecuencia. Bickerson.
—SĂ, señor; y harĂ© algo más. Voy a vigilar a miss Marlowe. Hay algo en el asunto que no me gusta. ¡En fin, le llamarĂ© de vez en cuando!
Elsa pasĂł la mañana muy inquieta. A cada instante se asomaba al despacho del mayor, esperando encontrarle allĂ. El corazĂłn le decĂa que el hombre amado habĂa podido escapar del terrible peligro de la noche anterior.