El hombre siniestro
El hombre siniestro —No —respondió al fin—. No iré. Además, lo que usted pueda decirme del mayor Amery ya lo sé yo. Él mismo me lo ha contado.
—¿Cómo? —exclamó Hallam vivamente, seguro de sorprender y de asombrar a la muchacha, como ocurrió en efecto—. ¿Usted sabÃa que Amery era un detective… es un detective, mejor dicho, y que pertenece al Departamento Internacional de Scotland Yard, y que Scotland Yard le trajo precisamente de Oriente para que persiguiera el tráfico de drogas? ¡Eso no lo sabÃa usted! Como tampoco que Amery es el mejor detective del mundo, y el que sostiene una lucha a muerte con la banda y la gente de Soyoka, en Londres y en todas partes desde Londres. Usted no sabe, Elsa, que Scotland Yard finge a veces trabajar con los gangsters para que se confÃen, como fue el caso de ese Moropoulos, el griego, que es, en realidad, un detective al servicio del Gobierno de Estados Unidos. Él fue el que me estropeó a mà el negocio. Él y Amery. Yo no pude sospechar nunca que Amery trabajaba con Bickerson, pero asà es. Ahora, la mitad de los miembros de mi banda están ya detenidos, y yo estoy esperando a que me detengan de un momento a otro.