El hombre siniestro
El hombre siniestro —¡A ver, a ver! Cuéntenos usted eso. Debe de ser muy interesante. ¿Usted le conoce?
—No —contestó Jarvie—. Yo no le conozco; pero uno de mis corresponsales le conoce muy bien. Nosotros tenemos casa en Shanghai, y mi corresponsal, que vino de allá con permiso por enfermedad, hace cosa de un año, me habló mucho de ese hombre. ¿No está relacionado con la firma Tarn?
—No —repuso Hallam—. Tarn es el administrador. La empresa se llama Amery & Amery. Paul Amery ha heredado el negocio de su tÃo hace poco.
—¡Ah! Pues a mÃ, mi corresponsal de Shanghai me contó que el Gobierno de la India envió a ese Amery allà para que formara parte del Comité de Exportación. En Shanghai existen, como ustedes saben, varias familias que se han hecho millonarias exportando opio y facilitando armas a los rebeldes.
