EL Castillo de Otranto
EL Castillo de Otranto —Me presento ante ti, Manfredo, usurpador del principado de Otranto, de parte del renombrado e invencible caballero del sable gigantesco. En nombre de su señor, Federico, marqués de Vicenza, solicita a la señora Isabella, hija de dicho prÃncipe, que tú has mantenido indigna y traidoramente en tu poder, sobornando a sus falsos custodios, durante su ausencia. Te exige que renuncies al principado de Otranto, que usurpaste al citado señor Federico, el pariente más cercano del último señor legÃtimo, Alfonso el Bueno. Si no cumples al instante estas justas demandas, te desafÃa en singular combate a última sangre.
Y diciendo esto, el heraldo dejó caer su bastón.
—¿Y dónde está el jactancioso que te envÃa?
—A una legua de distancia. Viene para imponerte la reclamación de su señor, puesto que él es un auténtico caballero y tú, un usurpador y un raptor.