La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo Contrastando con ello, el trabajo profesional mundano aparece como la expresión visible del amor al prójimo. Y esto se fundamenta – en todo caso de un modo altamente irreal y en casi grotesca contraposición con la conocida frase de Adam Smith {[65]} – señalando especialmente que la división del trabajo obliga a cada uno a trabajar para los demás. Pero después, esta argumentación que, como puede apreciarse, resulta esencialmente escolástica, desaparece pronto y queda, subrayada con creciente énfasis, la indicación que el cumplimiento de los deberes mundanos es, bajo toda circunstancia, el único camino para agradar a Dios; que estos deberes y sólo ellos constituyen la voluntad de Dios y que, por ello, toda profesión lÃcita tiene ante Dios directamente el mismo valor {[66]}.
Es de hecho indudable, al punto que merecerÃa constituir casi un lugar común, que esta calificación moral de la vida profesional mundana fue uno de los productos más importantes y de mayores consecuencias de la Reforma y, por lo tanto, de Lutero en especial {[67]}. Todo un universo separa esta concepción del profundo odio con el que el espÃritu contemplativo de Pascal rechazaba la acción mundana, Ãntimamente convencido de que sólo resultaba explicable por vanidad o por astucia.