La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo Sin embargo, la organización empresaria racional orientada a las posibilidades que presenta el mercado de bienes – y no a las chances de la violencia política o a las de una especulación irracional – no es el único fenómeno distintivo del capitalismo occidental. La organización racional moderna de la empresa capitalista no hubiera sido posible sin dos importantes elementos de desarrollo adicionales: la separación de lo doméstico y lo empresarial – que directamente domina la vida económica actual – y, estrechamente relacionado con ello, la contabilidad racional por medio de libros contables. La separación geográfica de las ubicaciones destinadas a la industria o al comercio de aquellas destinadas a la vivienda es algo que se encuentra también en otros lados (en el bazar oriental y en las ergasterías de otros ámbitos culturales). También la creación de asociaciones capitalistas con sistemas de cálculo propios se halla en Asia Oriental, en el Oriente y en la antigüedad grecorromana. Pero, frente a la independencia de las empresas industriales modernas, estos casos siguen siendo tan sólo intentos iniciales. Sobre todo porque, o bien faltan por completo, o bien se hallan sólo incipientemente desarrollados los medios intrínsecos de esta independencia que son: nuestra contabilidad empresaria racional y nuestra separación jurídica del patrimonio comercial por un lado y el patrimonio personal por el otro. {[2]} En otras partes el desarrollo presenta la tendencia a hacer surgir la empresa comercial como parte de una gran administración doméstica de príncipes y terratenientes (del “oikos”); una tendencia que, como ya lo comprendió Rodbertus, es prácticamente contraria a la occidental aún a pesar de cierto parentesco aparente.