La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo En última instancia, todas estas peculiaridades del capitalismo occidental han obtenido su actual significado recién a través de su relación con la organización capitalista del trabajo. Con esto se relaciona incluso lo que suele llamarse “comercialización†– el desarrollo de los tÃtulos de crédito y la racionalización de la especulación; es decir: la Bolsa. Porque sin la organización racional-capitalista del trabajo todo lo mencionado, el desarrollo de la “comercialización†incluido, no tendrÃa por lejos la envergadura que tiene – suponiendo que fuese posible en absoluto; en especial en lo que hace a la estructura social y a todos los problemas especÃficamente modernos y occidentales que con esta estructura se relacionan. Sucede que un cálculo exacto – que es el fundamento de todo lo demás – resulta posible sólo sobre la base del trabajo libre. Y como – y porque – no tuvo una organización racional del trabajo, asà – y por ello – el mundo fuera del Occidente moderno tampoco conoció un socialismo racional. Por cierto que, del mismo modo en que el mundo conoció la economÃa urbana, la polÃtica alimentaria urbana, el mercantilismo y la polÃtica providencialista de los prÃncipes, los racionamientos, la economÃa regulada, el proteccionismo y las teorÃas de laissez-faire (en China), también ha conocido economÃas comunistas y socialistas de distinta Ãndole: un comunismo de raÃz familiar, religiosa o militar; organizaciones estatal-socialistas (en Egipto), monopólico-cartelistas y hasta organizaciones de consumo de la más diversas variedades. Pero asà como – a pesar de la existencia de privilegios de mercado, gremios, corporaciones y diferenciaciones jurÃdicas de todo tipo entre la ciudad y el campo – faltó en todas partes, excepto en el Occidente moderno, el concepto de “ciudadano†y el concepto de “burguesÃaâ€; del mismo modo faltó también el “proletariadoâ€